Revista 2017

XX Campeonato de Rentoy 2017

El Rentoy es un Juego de naipes cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, desde entonces y hasta ahora su reglamento ha ido sufriendo variaciones en función de la zona en la que se juega. En este juego pueden intervenir dos, cuatro, seis u ocho jugadores en el que se reparten tres cartas a cada jugador y se vuelve otra que muestra el triunfo. Este juego permite que se hagan señas entre los
compañeros.

El Rentoy es un juego típico característico de la zona sur del área metropolitana y la costa de Granada para el que se utiliza la baraja española de cuarenta cartas, variando las normas en función de cada uno de estos lugares, la más extendida es la que se juega en nuestro pueblo (HUETOR VEGA) entre cuatro o seis personas. El objetivo del juego es ganar 3 de las 5 “patas” que se juegan y para ganar cada pata hay que llegar a 18 puntos antes que el equipo contrario (9 malas más 9 finas). Si la partida se hace con cuatro jugadores, antes de echar entre los cuatro jugadores la ronda
completa habrá una “Pelea” entre dos participantes de equipos opuestos repartiéndose entre ellos tres, dos y una carta. La jugada se inicia poniendo la “muestra”, carta boca arriba, para
indicarnos a qué palo de la baraja se juega.

Ganar una mano supone uno, dos tres tantos o lo que se porfíe en la disputa del juego. El Rentoy de Huétor se caracteriza por el valor de los naipes que es diferente al resto de los demás sitios donde se juega y porque no se juega apostando dinero, lo que se pone en juego en cada partida es la “convidá” de ese momento.

La carta de más valor es el cinco de la muestra llamada “el Tuerto”, seguida del As de Oros, Copas, Espadas, y Bastos, la “Malilla” que es el Dos de la muestra y a continuación son las cartas de la muestra que sean superiores.  El primer equipo, en función de las cartas que tenga y, que desee aumentar la apuesta a tres puntos dirá ¡envío!. El segundo equipo puede irse (no aceptar la apuesta) y perder un punto o bien aceptar la apuesta diciendo: ¡juega! (no se acepta ninguna otra palabra como venga o vale), pudiendo ganar si sus cartas son mejores o perder tres puntos, o bien, aumentar la apuesta a seis puntos a la voz de ¡revío!. En este caso será el primer equipo (el que envió) quien tiene que decidir entre irse (perdiendo los tres puntos que apostó si era un “mirlo o un follón” que significa que apostó sin tener buenas cartas), o jugar (asumiendo la apuesta de seis puntos y pudiendo aumentarla después a nueve) o aumentar directamente la apuesta gritando
¡nueve!. Entonces será el segundo equipo el que decida irse (perdiendo los seis puntos que estaban en juego), jugar (aceptando apostar nueve puntos con la opción de aumentar después la apuesta a dieciocho) o subir directamente la apuesta enviando ¡a todas!, que sería la pata completa.

La partida se juega a dieciocho tantos siendo nueve de ellos llamados Malas, y los nueve restantes llamados Finas, al llegar a los mismos se jugará la reválida que es llamada al quiero y si hay empate al final se juega al Frisco que es desprenderse de las cartas que no sean triunfo para así superar a las que pueda echar el contrincante.

En Huétor Vega el tanteo se lleva con chapas de botellines. Las malas se señalan con las chapas boca abajo y las finas con las chapas boca arriba. Una chapa encima de otra representa cinco puntos (malas si están boca abajo y finas si están boca arriba) por lo que para jugar una partida se requiere un máximo de diez chapas.

Como especifiqué al inicio, este juego permite hacerse señas entre los jugadores, por tanto, al inicio de la partida es importante fijarse a ver que señales se hacen los contrarios para saber qué cartas lleva y planificar la jugada. Las señas que se usan en Huétor son un guiño para indicar que tienes el tuerto, abrir los ojos para el As de Oros, sacar un poco la lengua para el As de Copas, mover en silencio los labios como para decir “pa” el As de Espadas, sacar un poco el “morrillo” subiendo la barbilla para el As de Bastos y mover el hombro para la malilla. Cuando las cartas son
malas se cierran los dos ojos a la vez para indicar que estamos ciegos.

Una vez explicado así por “encimilla”, queremos referirnos a la labor que se realiza desde la Asociación Socio Cultural EL ABONDIGÓN para difundir, promocionar y conservar los usos y costumbres de nuestro pueblo. Llevamos veinte años consecutivos organizando el campeonato de Rentoy, desde su inicio, en el local de la asociación sita en C/ Barranco de Dª Juana Nº2.
Este año ha sido uno de los campeonatos con mayor participación en el que los ganadores han sido en primer lugar la pareja formada por: Fernando Díaz y José González, en segundo lugar, Manuel Martin y Manuel Valdivieso y en tercer lugar Alberto Lachica y Manuel Sandoval. La asociación agradece, a todas las empresas colaboradoras y al ayuntamiento, la implicación para organizar esta actividad en las mejores condiciones posibles y, por supuesto, os invitamos a participar en la próxima edición del año que viene.

Miguel Molina Arquelladas
Presidente de la Peña El Albondigón

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