Revista 2017

Para el mejor esposo

Gracias mi amor por haberme
querido tanto,
por darme lo mejor de tu vida,
tu amor,
que en mí siempre perdurará
mientras viva.
Gracias mi amor por haberte
bebido tú solo
tus sufrimientos, para que yo no
sufriera.
Gracias por haberme dejado
parte de tu vida en nuestros hijos,
semilla de nuestro amor eterno,
que hoy dan consuelo a mi triste
soledad.
Hoy, llorando de pena,
comprendo muchas cosas que te
hacían sufrir,
cuanto siento no haber podido
ayudarte
y haber sufrido los dos juntos.
Pero en el fondo de mi alma queda,
lo más hermoso de nuestra vida,
nuestro mutuo amor sincero,
nuestra ternura y cariño,
que siempre estarán en mi corazón.
Mi vida sin tí terminó también
el día que te fuiste para siempre.
Solo busco consuelo en tus recuerdos
y termino desecha en lágrimas,

la casa parece vacía si tú no estás,
la casa en la que aquel pajarillo
amanecía cantando
se ha convertido en mi tumba,
vacía y fría.
Tengo tu alianza en mi pecho
y de cuando en cuando
la estrujo y la beso,
como si te besara a tí.
Me acuerdo de tu última mirada,
aún brillantes tus ojos,
jamás se me borrarán de mi mente,
¡quién me iba a decir a mí,
que dos horas más tarde
nunca los volvería a ver!,
y por más vueltas que le doy
no lo puedo comprender
y entre pena y lágrimas, que no me
valen de nada,
porque me siento hueca y vacía
pensando como estarás cada día.
Tú eras mi apoyo, mi guía,
mis ojos, la muleta
donde me apoyaba,
¡mi buen compañero!,
Hoy solo puedo rezar por tí
y llevarte las mejores flores,
aunque nada me vale, sin tí.

Carmen Ferrer

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